120 días procrastinando

Parece mucho tiempo, y es bastante triste, pero la realidad es que llevo 120 días procrastinando a cuenta de las herrramientas.

Me doy cuenta de ello al revisar mi entrada «Tiempos nuevos» y los dos objetivos que allí me marcaba tratando de cerrar las múltiples pruebas de aplicaciones que comencé este verano.

Procrastinar es según el diccionario de la RAE «diferir, aplazar«, vamos el vulgar dejar para mañana, pero en su esencia, al menos en mi caso, hay más de falta de compromiso, perfeccionismo mal entendido y miedo al fracaso.

No obstante no ha sido un tiempo totalmente inútil y ese enredo en el cacharreo, un mal hábito que me hace perder una cantidad de energía y tiempo brutal, con el que ando peleando, es lo que pretendo contaros hoy.