120 días procrastinando

Parece mucho tiempo, y es bastante triste, pero la realidad es que llevo 120 días procrastinando a cuenta de las herrramientas.

Me doy cuenta de ello al revisar mi entrada «Tiempos nuevos» y los dos objetivos que allí me marcaba tratando de cerrar las múltiples pruebas de aplicaciones que comencé este verano.

Procrastinar es según el diccionario de la RAE «diferir, aplazar«, vamos el vulgar dejar para mañana, pero en su esencia, al menos en mi caso, hay más de falta de compromiso, perfeccionismo mal entendido y miedo al fracaso.

No obstante no ha sido un tiempo totalmente inútil y ese enredo en el cacharreo, un mal hábito que me hace perder una cantidad de energía y tiempo brutal, con el que ando peleando, es lo que pretendo contaros hoy.

Los hechos más relevantes

A lo largo de este tiempo se han producido estos hechos que os cito a continuación.

Dos eventos importantes

Junto a este proceso han ocurrido en este tiempo dos hechos que creo son hitos importantes de mi evolución en el mundo de la efectividad, y han sido:

  • Mi participación en el club de lectura de «El método Zettelkasten»
  • Mi selección para formar parte del segundo Mastermind group de Aprendiendo GTD

Club de lectura de «El método Zettelkasten»

En este tiempo gracias a la iniciativa de Guía Carmona ha surgido la oportunidad de compartir la lectura de este libro en un grupo, con encuentros semanales en uno de los cuales incluso participó el autor del libro.

La experiencia me ha animado a cambiar mi ansiosa forma de lectura por un sistema más consciente y meditado lo que espero se refleje en mi trabajo.

La idea de leer el libro, poniendo en práctica por el camino sus enseñanzas ha resultado de lo más enriquecedora y me ha afianzado en la necesidad de montar mi propio Zettelkasten, algo que veo viable.

Incorporación al Mastermind Group 2 de Aprendiendo GTD

La otra noticia es la de haber sido seleccionado para formar parte de uno de estos grupos creados por los creadores de Aprendiendo GTD.

Aunque sólo hemos realizado algún contacto preparatorio, la vida del grupo de Telegram, en el que ya hemos compartido mucho estoy convencido será hito fundamental en mi camino con esta metodología.

La pelea con herramientas

Dada mi falta de capacidad de decisión, en este tiempo, algo que debo analizar, he dado muchas vueltas para llegar a tomar alguna resolución respecto a la herramienta a utilizar, lo que ha sido el motivo fundamental de mis 120 días procrastinando.

Abandono de Evernote

Estaba al caer el final de mi suscripción a Evernote, mi sistema habitual desde hace años para la gestión de notas.

La decepción que han supuesto sus nuevas aplicaciones Windows y Web, para mí peores que las anteriores, me ha llevado a no renovar, despedirme de esa aplicación y descartarla como herramienta para el material de apoyo, habiendo trasladado su contenido, de forma temporal, a un WorkSpace de Notion.

Notion, la gran duda

Durante este tiempo he trabajado mucho con esta herramienta de la que, gracias al estupendo curso de Elena Madrigal en Aprende Notion, junto a sus vídeos y los de Ruben Loan, he aprendido una barbaridad.

Baste cómo ejemplo este estupendo vídeo de la citada Elena Madrigal:

Lo cierto es que esta aplicación ha sido la gran excusa de mis 120 días procrastinando.

He conocido bastante bien la herramienta y sus posibilidades y debo reconocer que el trabajo con ella me resulta ágil y satisfactorio, habiendo construido un flujo, no afinado, pero bastante prometedor y consumido muchas horas viendo vídeos al respecto.

Sin embargo la he descartado cómo herramienta fundamental, por mi preocupación por la privacidad, la falta de modo offline de su aplicación y algún otro aspecto menor.

A este respecto me ha resultado decisivo este vídeo:

Obsidian la joya de la corona

Tengo claro que no existe la herramienta perfecta y este tema debiera haber sido cerrado hace tiempo, lo que me habría ahorrado estos 120 días procrastinando.

Sin embargo este tiempo de pico y pala en el teclado me han permitido profundizar en temas como el jardín digital o el pensamiento enlazado. Estos conceptos, que estan muy relacionados con el de PKM me han llevado a conocer a Obsidian cómo herramienta.

Autores cómo Nick Milo o Justin DiRose, me están enseñando mucho en este camino.

El interés por está herramienta me ha llevado a comenzar el curso en que participa el segundo de ellos a pesar de las dificultades de idioma.

El camino que se abre

Con esta breve revisión de mis prioridades y necesidades, y la certeza de que, para avanzar, hay que echar a andar he dado por terminada esta época loca y he cambiado un poco mi planteamiento inicial para comenzar desde lo aprendido.

El plan de implantación de mi sistema

Un poco por encima, lo que ando buscando es:

  • Un sistema de captura sencillo y ágil.
  • Facilidad para gestionar las listas básicas de GTD.
  • Un sistema de almacenamiento de notas del tipo Zettelkasten, que funcione en mi Pc y en texto plano.
  • Un sistema de archivo eficiente.

Para no perderme he decidido acabar con los 120 días procrastinando y centrarme en un sistema con pocas herramientas, ya conocidas o en vías de ello, y comprometerme con ellas hasta, al menos, mi revisión anual de 2022.

Las herramientas elegidas

Tras toda esta probatura mi conclusión es que son necesarias cuatro herramientas que debo mantener al menos durante 18 meses para adaptarme a ellas y conocer sus ventajas y defectos.

Las funciones asignadas a cada una de ellas son:

  • Edge: cómo navegador con Feedbro cómo complemento para seguir blogs, YouTube y podcasts. He abandonado Firefox, por la mayor eficiencia de este derivado de Chrome en Windows 10.
  • Todoist: Para la parte de control, incluye las listas básicas de GTD. La incubadora (en Obsidian) y el archivo de seguimiento (en mi calendario de Thunderbird) completan el paquete.
  • Obsidian: se ocupara de los aspectos de, planificación, soporte de proyectos, incubadora, seguimiento de hábitos y Zettelkasten.
  • Thunderbird: sigue desde hace años cómo gestor fiel de correo que conecta todas mis cuentas en una bandeja de entrada única. El calendario y los contactos, conectados a mi cuenta de google.

Cómo apoyo a estas seguiré usando:

  • Calibre: para organizar mi archivo.
  • Kindle: cómo lector.
  • Xmind: para los pocos diagramas que hago.
  • LibreOffice: cómo suite de oficina.
  • Braintoss: como herramienta de captura.
  • Posiblemente complemente Obsidian con Joplin para facilitar capturas y Typhora para mejorar la escritura.

Los problemas por resolver

En principio y dadas mis preferencias por el texto plano estoy satisfecho con mi idea aunque tengo que decir que mi aclarado y mi trabajo en este tiempo me está demostrando:

  • Demasiada fricción a la hora de hacer capturas Web.
  • Hay que disminuir las fricciones en el flujo de trabajo.
  • He probado a incluir Zotero para gestionar referencias, para facilitar algo la tarea. Sin embargo por lo que he visto excede mis necesidades por que crea ajustes añadidos que no me son útiles. Aún debo ver cómo cerrar este apartado.
  • GnuCash: Mi herramienta habitual para el seguimiento de las finanzas domésticas no es eficiente. Quiero ajustarme aún más al método YNAB por lo que tengo que abordar una de estas dos vías:
    1. Encontrar una forma de importar los movimientos de los bancos, sin tener que introducirlos, y aplicar los criterios de YNAB. Para ello estudiaré lo expuesto en esta entrada «Better Budgeting with GnuCash«.
    2. Sustituirla por una plantilla en hoja de cálculo basada en el método YNAB.

El compromiso redefinido

Cómo resumen de todo lo anterior esta sería mi situación actual:

Poner en marcha mi flujo de trabajo, recopilar los errores que detecte, sin intentar corregirlos inmediatamente, y no plantear cambios sustanciales, al menos hasta la revisión anual de 2022.

Esta entrada espero deje de incrementar los 120 días procrastinando y para ello quiero asumir tres pequeños compromisos:

  • Comenzar una serie de 50 recapitulaciones diarias que den comienzo a un diario personal.
  • Conseguir alcanzar la 25 revisiones semanales consecutivas.
  • Escribir al menos 5 notas semanales en mi Zettelkasten durante 90 días.

Vamos con ello y que 2021 nos sea propicio.

2 comentarios en “120 días procrastinando”

  1. Me parece que tiene sentido que te hayas parado a pensar qué herramientas tienen sentido para ti, así que no lo veo como “tiempo perdido”. Ahora a ponerse a ello como tú dices. ¡Que tengas un feliz 2021, Antonio!

    1. Gracias Guía
      Gracias por tus felicitaciones y te deseo lo mismo.
      Estoy contigo en que analizar con que herramientas queremos trabajar y nuestros flujos de trabajo siempre tiene sentido, pero entretenerse demasiado en afilar el hacha, aunque a veces apetece y en mi caso es una curiosidad innata, n os aleja de los objetivos reales.
      Es el famoso dicho de que los árboles no te dejan ver el bosque.
      En cualquier caso buenos es darse cuenta y seguir adelante.
      ¡Feliz año!

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